9.11.2008

Música: Whatever Happens, de Michael jackson

Polémico, excéntrico y controvertido por mil y un temas…¿Qué más da? ¿Acaso ha habido algún genio que no haya reunido esas características?
Michael Jackson, damas y caballeros…



Azhaag

9.06.2008

Artículo: El niño que iba de la mano del diablo

Ya desde pequeñito era considerado raro, tanto por sus coetáneos en estatura como por aquellos que midiendo cincuenta centímetros más que él eran considerados por ellos mismos como los adultos. Sus compañeros veían en él siempre la respuesta a las preguntas que los adultos lanzaban al aire en mitad de la clase, preguntas que en teoría, ningún niño debía conocer. Por lo visto, esos gruesos volúmenes a rebosar de letras quedaban demasiado altos en las estanterías de sus casas, no estaban al alcance de ninguno de ellos. Pero estaba claro que aquel jovencito, o bien tenia una silla sobre la que subirse, o alguien le alcanzaba los libros que descansaban en lo alto de las repisas. En definitiva, era demasiado listo para ser tan bajo. Cuentan que donde más disfrutaba era en aquellas clases donde se podía debatir lo expuesto en ellas. En clase de matemáticas o en lengua no se podía contradecir los axiomas básicos, dos y dos eran cuatro y negro era un adjetivo calificativo, pero había otras clases donde aquel niño podía avasallar a sus profesores, como en religión. Disfrutaba como un enano en clase de religión, ya que tenía ante él a un duro adversario, Doña Teresa. Era un hueso duro de roer, acunada y criada entre crucifijos y estampitas de Fray Leopoldo, la religión corría por sus venas como la sangre o como el veneno de una serpiente, el cual no dudaba en inocular a sus alumnos en grandes dosis de verdad inapelable. Se limitaba a imponer más que a enseñar a dudar. Y aunque suene increíble, esta beata se echaba a temblar cuando le tocaba impartir clase en el aula de 5º C, pues en la última fila la esperaba sentado nuestro amiguito, con su sonrisa de cabroncete, dejando ver uno de sus colmillos como un lobezno con ganas de hincar el diente. Al resto de alumnos le encantaba la situación que se producía día si y día también en clase de religión, cuando Doña Teresa comenzaba la clase, tarde o temprano, nuestro crío de la ultima fila levantaba la voz y comenzaba a poner en entredicho lo que la profesora decía, con argumentos tan sólidos y convincentes, que la profesora se enzarzaba en un acalorado debate contra aquel niño en lugar de mandarlo a callar. Esto ocupaba gran parte de la clase, por lo que la lección que mandaba estudiar siempre era reducida gracias a aquellos debates que consumían gran parte del tiempo, ganándose la sonrisa de sus compañeros. Doña Teresa comenzaba a exasperarse, cada día perdía terreno frente a aquel niño. Antes, los primeros días de clase, argumentos como “Dios existe porque así lo demuestra la Biblia”, bastaban para hacérselo creer a los alumnos. Pero nuestro amigo contra atacaba hablando con gran elocuencia. “La Biblia no es más que un panfleto publicitario escrito por aquellos que quieren que compremos su producto, es lógico que nos hagan creer en su verdad…”, decía, haciendo encolerizar a la profesora. Los días transcurrieron, y los argumentos para hacer real la existencia de un Dios, de una deidad creadora y suprema, se hicieron cada vez más científicos en lugar de tan espirituales como los expuestos antes. Nuestra profesora buscó algo tangible para callar la boca a aquel niño, alejándose incluso del temario que tocaba dar, en un intento de que su alumno no pudiera presentar ningún alegato preparado y ensayado contra lo que diría ella, hasta ese extremo tan desorbitado llegaron las cosas. “Vivimos en un gran lienzo, en una gran obra creada en exclusiva para nosotros. El mundo en el que vivimos esta demasiado bien hecho, ello evidencia que ha sido creado con premeditación, con una inteligencia detrás de la obra. Todo funciona demasiado bien como para que sea fruto de la casualidad. Se nos ha puesto agua para que calmemos nuestra sed, luz y oscuridad para calentarnos y escondernos al amparo del frescor que nos regala la noche, es por esto, que una vez más podemos evidenciar la existencia de un creador.” La mano de nuestro pequeño amigo se volvió a levantar con algo que decir. “No creo que eso sea cierto, Doña Teresa, el mundo como tal fue creado hace mucho tiempo, antes de la aparición de los seres humanos. Criaturas como los dinosaurios habitaron este planeta antes que nosotros. Se podría decir, por tanto, que el mundo fue creado para ellos, no para nosotros. Nosotros nos limitamos a florecer de el sin más.” Le tocaba mover ficha a la profesora. “El mundo, hijo mío, fue hecho para ti y para mi, para todos nosotros. Fíjate, por ejemplo, en el verde de los prados y los bosques ¿Por qué verde y no rojo o morado? La respuesta, una vez más, evidencia la existencia de nuestro Dios. El verde es el color en el que más descansa la vista al posarse sobre el, por eso los árboles no tienen su follaje rojo o de algún otro color dañino para nuestros ojos… hasta en eso ha pensado nuestro Dios.” La clase se quedó expectante a la respuesta del alumno, sin duda la estocada de la profesora era buena, bien dirigida y afilada en la piedra angular del argumento del diseño inteligente. Pero no fue bastante ni lo suficientemente certera para enmudecer a nuestro joven agitador. “Los árboles ya eran verdes antes de que nosotros habitáramos la tierra… han sido nuestros ojos, nuestra corneas, las que se han adaptado a la naturaleza y no al contrario.” Jaque mate, nuestro pequeño peón había engullido a la reina, la cual se limitó a callar y a mirar con un odio que su Dios no aprobaba a aquel niño. El tiempo pasó para ambos, dotándole a uno de altura y a otra de arrugas, y por esas ironías que tiene el destino, ambos se volvieron a encontrar un buen día, compartiendo el mismo autobús camino de al parecer un mismo destino. Ninguno le dijo nada al otro. Las miradas a veces son lo suficientemente elocuentes como para enturbiar el aire con palabras. La vieja profesora miró a aquel alumno que caminaba de la mano del diablo, sembrando falsas palabras ya desde pequeño hacia su profeta y su Dios. La gente no cambia, quizá por ello, el alumno tan solo se limitó a volver a sonreírle con su mueca de lobo orgulloso.

Azhaag

9.05.2008

Artículo: Revista Cinturón Negro, por Alfredo Tucci

De aquí a nada las perderemos, estoy convencido. Las revistas de artes marciales, las únicas, que sobreviven en el mercado español son la casi extinta publicación Dojo y la mensual Cinturón Negro. Ambas de gran calidad y seriedad a la hora de abarcar el tema, y es una lastima que tengan que mal vivir de esa manera entre tanta publicación absurda que abunda en los quioscos de toda España. Somos pocos los asiduos a estas publicaciones, y vienen a ser el cordón umbilical que aun nos ata y nutre al mundo de las artes marciales a nivel mundial. Gracias a ellas nos enteramos de las últimas publicaciones, de los combates más esperados o los grandes eventos. Ya hable en su momento, haciendo una breve referencia a uno de sus artículos, de la revista Dojo, hoy le toca el turno a su hermana Cinturón Negro. Esta publicación es comandada por Alfredo Tucci. Experimentado artista marcial y escritor, tiene varios libros ya en el mercado, y de forma cotidiana, cada mes, sus palabras llenan las primeras páginas de la revista con un artículo a modo de editorial. El comienzo del de este mes me ha parecido tan genial que no me he podido resistir a compartirlo con vosotros. En poquitas palabras (bien podría ser un microrelato perfectamente) Alfredo Tucci nos muestra el gran oficio que tiene en esto de escribir. Dice así…


8.26.2008

Música: Ain't No Sunshine, de Bill Withers


Bill Withers (1938, Virginia) es un aclamado canta autor americano que tiene en su haber el poder alardear de haber escrito una de las canciones más emblemáticas dentro de los 70. Todo un clásico inmortal que lleva por titulo "Ain´t no Sunshine".

“Lo bueno, si breve, dos veces bueno” fue un aforismo que sentenció algún eyaculador precoz, afianzándose en el subconsciente colectivo como una gran verdad. Una mierda para el picha floja que soltó semejante memez… a ver si piensas igual tras oír esta breve y magnifica canción y no arder en deseos de que siguiera sonando.



Azhaag

8.24.2008

Microrelato: Entre los escombros

Las bombas se oían aun a lo lejos, como las pisadas distantes de un gigante que se marcha, dejando tras su paso solo las humeantes ruinas de lo que horas antes era una hermosa ciudad rebosante de vida. Los habitantes yacían bajos los escombros de sus casas, sepultados por el odio del megalómano con ínfulas de dios, cuyo designio aquella mañana era arrasar cualquier atisbo de vida en aquel enclave que su dedo había señalado en el mapa como lugar estratégico y conveniente de bombardear nada más despuntar el sol. Solo tres vidas entre muchas salieron airosas de entre el escombro y la teja, tres criaturas inconexas que formaban sin embargo parte de aquel todo destruido. Instintivamente cada una de ellas buscó la compañía de las otras dos para sentirse más abrigada y a cubierto, como un banco de peces que se juntan para sentirse a salvo de cualquier dentellada. Los tres, aquél recio anciano, la pequeña de cabellos negros encanecidos por el polvo del bombardeo, y ese gato surgido de la nada, fueron a buscar consuelo de forma mutua en la compañía de los otros. El anciano, sin mediar palabra, asumió el rol del padre de aquella niña que entre lágrimas demandaba un abrazo, el felino, por su parte, se limitó a sentarse y a lamerse las heridas bajo los pies de ambos. Y en el silencio de aquella ciudad muerta, cada uno reflexionó cuanto alcanzaban a ver sus ojos. El anciano, sin dejar de abrazar a la niña, sintió la inquietud de experimentar esa sensación que solo se puede expresar en francés, el llamado dejavu, pues ya había vivido aquel día. Quizá fuese otra guerra, en otro lugar del mundo. Quizá fuese más joven, pero el cadáver de la ciudad arrasada, a sus ojos, era el mismo. Solo que treinta años más tarde, y de nuevo ahí estaba él para verlo. La naturaleza cíclica de las cosas, pensó. La niña, en cambio, apenas si quería ver, con el rostro apretado contra el pecho de aquella improvisada figura paterna, no entendía porque su ciudad se había venido abajo como un castillo de naipes. O porque todas las personas habían decidido ponerse a dormir al mismo tiempo, entre ellos su familia. Que pese a su insistencia, valiéndose de gritos y empujones, no lograba hacer que despertasen.
Sin embargo, el que más comprendía aquella situación era el menos capacitado para hablar sobre ella, aquel gato cubierta de heridas tenia la respuesta brillando en el iris de sus ojos. Para él, era un acto común propio de una especie aun por humanizar, no eran más que monos que habían descubierto una nueva forma de matar, una con lo que no se manchaban las manos tras pulsar el correspondiente botón que accionaba la magia de esos artilugios metálicos que caían desde los cielos como un castigo divino. El animal se lamió de nuevo la pata para que la saliva mitigara el dolor, y levantó la vista hacia aquellos dos humanos que, aun abrazados y llorosos, se lamentaban de ser personas.

Azhaag

8.23.2008

Música: Maria, Maria, de Carlos Santana

Carlos Alberto Santana Barragán (México 1947), uno de los mas grandes guitarristas de nuestros tiempos, nos trae bajo el brazo uno de sus temas más aclamados. A disfrutar…



Azhaag